Faltan unas horas…
Faltan unas horas para eso de llegar al 2010. Rigodón se ha vuelto un bigordo de los buenos, ya que en menos de 12 horas para el evento en sí, sólo está preocupado en el alcohol que vamos a llevar y cómo lo vamos a guardar. Ninguna cosa importa más.
En Sydney nadie se preocupa de llevar cava para mojar a los demás, no hay plaza de Sol, ni uvas que tomar. El objetivo importante, en esta fecha tan señalada, es encotrar el mejor sitio para ver los fuegos artificiales.
Toda persona a la que hemos preguntado, tiene un sitio donde se ve de fábula los malditos fuegos artificiales, pero se lo preguntas a otro Australiano y te dice que tienes que estar al menos a las 3 de la tarde para coger buen sitio, hay mucha gente y él tiene otro mejor donde lo vio hace años; mira que Sydney es grande. Lo curioso que preguntamos y preguntamos… pero la gente pasa de ir a verlos: “llevo 30 años viendo los jodidos fuegos y este año voy a pasar, pero son preciosos y tenéis que verlos”. Total, nos vamos a comer una bolsa de patatas [energía suficiente para aguantar 2 días], coger unas botellas de kahlua-vodka-leche [no sé qué combinación saldrá de ahí] y creo, que con el pedo que llevaremos, veremos dragones en vez de cohetes y se nos pasará la hora… al final celebraremos el fin de año español, desnudos y bañándonos enfrente del Opera House, para uso y disfrute de los Australianos.
Total, aquí no hay nada mejor que hacer. Por cierto, esta gente es muy organizada. Tengo entendido que llenan la ciudad de servicios móviles, esos de las obras, para que la gente haga sus necesidades donde manda la ley [usease, en el árbol del parque por que el baño móvil apesta y es para los cocainómanos]. Lo curioso es que el otro día había un atasco de pelotas y durante el trayecto te podías encontrar lavabos de estos para hacer tus necesidades… ¡piensan en todo!
¡Feliz año!
