Memorias de un yankee
He de decir que me ha sorprendido el pueblo americano. No solo han resultado ser mucho más amables con los extranjeros de lo que me imaginaba, sino que además son cordiales y simpáticos. No están tan locos como nos dan a entender los medios fuera de su país, pero sí es verdad que muchos clichés se cumplen (en Manhattan puede haber miles de banderas estadounidenses, sin exagerar, y nada que te descuidas crecen del suelo al lado de los árboles). También tienen los nervios a flor de piel, pero a pesar de ello e incluso en Nueva York donde nos encontramos a bastantes personajes muy curiosos, son amables.
Mientras que California está llena de mexicanos, Nueva York está llena de afroamericanos (que parece es la palabra correcta por aquellos lares). No parece que se lleven mal entre razas, pero es palpable la clase social de las etnias en base a los trabajos que desarrollan, lo cual es chocante si miramos lo bien que parecen estar todos integrados en la sociedad. Más cosas curiosas, las chicas parecen un poco más ligeras de cascos de lo que estamos acostumbrados a ver por aquí, y la costa oeste es el culto al cuerpo concentrado en un lugar concreto.
Las dimensiones de allí son enormes, más incluso que en Australia; escalando, no extraña que lo quieran todo grande, desde el vaso de coca cola hasta el coche, la casa o las tetas de la mujer. Un poco infantil, pero la cultura del capitalismo exacerbante hace que todo gire en torno a ser más grande, más alto o más mejor, sin pararse a pensar si estás entrando en el círculo de lo ridículo. Coches enormes, centros comerciales gigantes, hamburguesas para animales, barrios muy extensos y egos bastante enaltecidos también. Creo que es un sistema que no puede durar mucho tiempo (no entiendo cómo no se ha desmoronado ya), pero ¡olé ahí, son felices y todos creen que tienen el sueño americano al alcance de la mano!
Y una última curiosad de esas que no caes hasta que estás in situ: no sorprenden. Lo tienen todo muy bonito, muy grande, preciosísimo… pero ya lo hemos visto. Estamos tan bombardeados por la cultura americana, películas, series, noticias y reportajes que practicamente todo lo que tienen ya nos lo han enseñado muchas veces. Este efecto mediático hace que te sientas a gusto cuando estás allí, da la sensación de recordarlo inconscientemente y eso te hace sentir cómodo, como si estuvieses en casa.
In short, they´re nuts, but it´s ok!














